Sharanagati

Collected words from talks of Swami Tirtha




Las plegarias que figuran en el comienzo del “Bhagavad-gita” son muy significativas. ¿Por qué? Es que comienzan con rezar dirigiéndose al maestro espiritual: om agyana timirandhasya… “He nacido en la oscuridad de la ignorancia pero mi maestro espiritual con la antorcha del saber hizo que se me abrieran los ojos.” En efecto este mantra viene desde las vaishnava tantras y tantra significa “práctica” o “un surtido de consejos prácticos”.Por consiguiente la plegaria como actividad y como enlace con las fuerzas supremas llevará a un importante cambio en nuestro modo de pensar e idear – desde la ignorancia hasta la adquisición del saber. ¿Necesitamos energía para semejante transformación? Sí, necesitamos y mucho. Ya que sin energía venida del exterior, en práctica resulta imposible la adquisición del estándar del saber divino.

A pesar de que todos los secretos estén grabados en los corazones humanos, los acondicionamientos son tan poderosos que para superarlos y para quitar el velo de ilusión prácticamente la tarea resulta imposible sin ayuda del exterior. Para este cambio necesitamos la energía de la bendición. Sólo entonces podremos salir de la oscuridad a la luz del día.

Por lo tanto en nuestra práctica espiritual no hemos aprendido a recibir un tipo especial de energía en la forma de comida. Solemos seleccionar nuestra comida. Muchos entre nosotros han cursado acharya-ji de Jugala Kishor Prabhu, y yo sólo estoy rezando por su prasadam. Hemos aprendido pues que no son apropiadas para la práctica espiritual todas las comidas sino solamente algunas de ellas. De igual modo, no resultan apropiados para la práctica espiritual todos y cualesquiera saberes sino el saber especial. De modo que debemos poner mucha atención en materia de saber que adquirimos. Lo hemos reiterado ya que el problema no reside en la información sino en la transformación.

Y luego de ocurrir ya la transformación hace falta hacer algo más – rendir homenaje. En realidad éste es el precio que debemos pagar. ¿Acaso resulta difícil de inclinar un tanto la cabeza? Muy poco. No cuesta mucho. Sin embargo no hay que pensar que os será posible comprar a Krishna con sólo inclinar un poco la cabeza, No es tan barato.

Poned atención de la fuente de la que estáis adquiriendo el saber. Debéis agradecer mucho a Dios por la comida, el agua, el aire y el saber. En cuanto lo sepa aquí tenéis agua muy especial, muy buena, ¿no? Cuando estéis viajando por países extranjeros deberéis beber las aguas de allí y sólo de vuelta a Bulgaria podréis volver a beber las aguas “Devin” o “Gorna Banya” y entonces, ¿qué es lo que sentís?

Kripdaham: Nos sentimos estar en nuestra casa.

Tirtha Maharaj: ¡Correcto! Nos sentimos estar en nuestra propia casa. ¿Por qué? Es que estamos acondicionados por el sabor. En realidad nosotros estamos buscando desesperadamente el sabor. El sabor a casero, el sabor de la casa. Porque habéis seguido tomando esta agua desde la más tierna edad de la infancia. Y no sólo el agua hemos seguido buscando pero ya hemos bebido del espíritu del agua. Y ello se refleja e viene impactar en la totalidad de nuestra estructura – en el cuerpo, en la conciencia, en todo. Por esto, al haber vuelto a descubrir este sabor y no sólo el sabor sino el impacto completo en nosotros. Y es por ellos que nos sentimos estar en casa – sí, éste es el sabor original y castizo. Es entonces que sentís: ya no estoy en tierras extranjeras, estoy en mi propia casa.

De igual modo estamos buscando la rasa inicial y primaria, la adi-rasa. Es que nuestras almas pertenecen a un mundo distinto y superior donde también hay comida, agua y pensamientos. Y además hay emociones. ¡Habiendo llegado a esta casa, enseguida e inmediatamente reconoceréis el sabor de estar en casa! Pero, ¿y qué debemos hacer mientras estemos todavía aquí, en esta casa provisional? ¿Qué es lo que hay que hacer?

Dani: Debemos buscar la verdadera casa.

Tirtha Maharaj: Sí, es correcto. Pero si por ejemplo podéis ofrecer vuestra comida. De este modo ella no será alguna comida relativa de este mundo material, por ser aceptada por Krishna, llegará a ser Su comida. Este es el sabor especial del prasadam. Todos conocemos los ingredientes pero el sabor no se debe a la sal, se debe a otra cosa. Cuando El llegue a aceptarla, entonces vendrá el sabor especial. Igual ocurrirá con el agua. El dice: “Yo soy el sabor el agua”[1]

Igual ocurrirá con pensamientos e ideas. Ofreciendo las ideas como sacrificio entonces ellas representarán la esfera divina. Especialmente cuando pensamientos y ofrendas lleguen a ser aceptadas por Krishna. De este modo podemos percibir y sentir adirasa, el sabor inicial. Ello significará que recibimos prasadam. Porque es El quien asegura la comida en cualquier nivel.

.En práctica todos los que están presentes aquí son padres y madres o futuros padres y madres. Mientras que los niños sean todavía pequeños no tenéis problemas grandes, Niños pequeños – problemas pequeños, niños ya grandotes y mayores, los problemas llegan a ser mayores también. Debéis estar preparados, Ya que vendrá el tiempo cuando hijos e hijas llegarán a ser más cultos y sensatos – por lo menos en acuerdo con su criterio – más sensatos que vosotros. Y lucharán por su libertad.

En momento de desesperación el padre preguntará:

“¡¿Cuyo es el pan que comes, hijo?!” Será la última tentativa de recobrar nuestro control sobre el hijo. Porque ya sabemos que si alguien nos procura dinero, si nos compra para darnos a comer, debemos someternos a este alguien. Por lo tanto, mientras seamos jóvenes, no entendemos este principio. Mientras estéis comiendo pan, no entendéis. Pero cuando comencéis a financiar el pan, en seguida llegaréis a entender.

Del igual modo el Dios supremo nos está subsidiando y financiando de cualquier modo posible. El paga todas las cuentas haciendo brotar el trigo. Por esto, os ruego se Le sometan, esto es prueba de amabilidad. De este modo nos encontramos enlazados con El.

Así que, seguid comiendo prasadam y bebiendo agua bendita, seguid recibiendo y aceptando los mejores pensamientos y doctrinas y de este modo os impregnaréis de la mentalidad divina.



[1] “Bhagavad-gita”7.8



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