Sharanagati

Collected words from talks of Swami Tirtha




sankirtan

“Śrī Caitanya Mahāprabhu permaneció varios días en Ālālanātha. Entretanto recibió el recado que todos los devotos bhakta de Bengal acudían a Jagannātha Purī y asimismo ambos Nityānanda Prabhu y Sārvabhauma Bhaṭṭācārya se esforzaron mucho en convencer a Dios Caitanya Mahāprabhu a dejar finalmente Ālālanātha para regresar a Jagannātha Puri. Cuando por fin el Dios se fue de Ālālanātha  y regresó a Jagannātha Puri El estuvo sufriendo día y noche por la separación de Jagannātha. Sus lamentos eran sin límites. En aquel momento los devotos dedicados de distintos parajes de Bengal y especialmente de Navadvīpa, comenzaron a llegar a Jagannātha Purī. Luego de considerar debidamente en qué hacer, todos los devotos se pusieron a cantar juntos los Santos Nombres del Dios. De tal modo la mente del Dios Caitanya se fue apaciguado por éxtasis y cantos. “[1]

Entonces, Cartan es la respuesta de numerosas cuestiones. Ya sabéis lo que es Cartan. Cartan es el canto en felicidad y en voz alta del nombre santo, a veces el canto se acompaña de danzas, canciones, música y saltos. No podríais hacerlo estando morosos. Como quien dice: no se puede entrar en el paraíso con cara agriada. ¿Cómo podríamos juntarnos al kirtan de Mahaprabhu con corazones tristes? Por esta razón El, a pesar de estar hundido en el dolor de la separación, la respuesta era el kirtan, la danza y el canto, el alivio de la pena.

Este secreto se conoce en Bengal o sea que cuando llames algo por su nombre, aparecerá delante de ti. Llamáis: „ ¡Paramananda! ¡Paramananda!”y él llegará. Cantáis: “Jay mahaprasad” al final del programa y él llegará pronto. Son vocablos mágicos. Y siempre que digáis: “¡Hare Krishna!”, no debéis sorprenderos si El llega.

Todo ello es broma sólo en mitad. Es también en serio. Un acharya de India, persona buena, seria y de edad, el Bhakti Ballabh Tirtha Maharaj – presidente de la Asociación Mundial Vaishnava – él afirma que mientras estéis cantando mantras “¡Hare Krishna!” es como si tuvierais colgado en el cuello un cartel de invitación. ¿No os alegráis en acoger a vuestro visitante cuando acabe de llegar? Tal actitud no es amable. “Ven, Dios mío, que yo quiero servirte, dame oportunidad de servir!” Y cuando El llegue y os proporcione oportunidad de servir, vosotros Le decís: “Precisamente en este momento estoy ocupado…” No debemos pronunciar palabras vanas ni formular invitaciones vanas. Siempre debemos tratar de cantar y pronunciar con emociones muy profundas esta mantra: Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare, Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare y ya veréis los efectos y los resultados.

La ciencia del nombre comienza pues con filosofía: el nombre y el nombrado no son diferentes. En la esfera material hay diferencia; decís: „agua, agua” pero seguís sedientos. En el sentido espiritual no hay diferencia entre el nombre divino y el mismo Dios. Es que, como ya lo he mencionado antes, el Dios Supremo se manifiesta en distintas esferas, en distintas capas de la existencia.

En la esfera de los sonidos El existe como nombre santo. Esto sí que es importantísimo, tratad de recordarlo. En el mundo de los sonidos El existe como nombre. No importa y aún siendo ciegos podéis comunicar con El por medio del sonido, por medio de los nombres. La filosofía pretendiendo que nama y nami son una misma cosa viene de esta profunda realización espiritual. Cuando sentimos sed espiritual de estar en compañía de Dios, podemos cantar la mantra “¡Krishna, Krishna!” y El vendrá. Algunos dicen que los expertos en saborear la mahamantra no se interesan tanto del objeto designado por el nombre sino del nombre mismo. ¿Comprendéis? Lo importante es el nombre y no el Dios.

Vosotros, siendo madres y padres o por vuestra propia experiencia ya veis y sentís la importancia del nombre. Cuando alguien os llame por vuestro nombre os volvéis y ponéis atención. Por esta misma razón, cuando llamamos a Dios por su nombre, El también pone atención. Y cuado lleguéis a llamarlo y a pasar la mitad del camino, El os oirá y pasará la otra mitad. El punto crucial es nama. Llamando por el nombre, por medio del nombre podréis encontrar al Supremo.



[1] Chaitanya Charitamrita, Madhya-lila 1.123-126



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