Sharanagati

Collected words from talks of Swami Tirtha




incense

Podemos continuar nuestra discusión de las leyes de la Naturaleza tocando distintos elementos y aspectos de nuestra vida. Hemos comenzado la discusión refiriéndonos a la Fe – cómo las energías y la Naturaleza llegan a impactar la Fe de los humanos y también hemos abordado la comida y el modo de pensar e idear. Cualquier cosa o asunto que emprendamos siempre tendrá su impacto – comida tanto para el estómago como para el cerebro. Veamos pues qué otros impactos se manifestarán.

“De los sacrificios, sacrificios realizados en acuerdo con las prescripciones de las Escrituras, como un deber y por una persona que no aspire a alguna recompensa, todos ellos se sitúan en la naturaleza del Bien y son placenteros para Dios. A veces los sacrificios y los ritos se realizan con el motivo de realzarse en el Reino de los Cielos o por beneficio material en el Reino de Este Mundo. Semejantes sacrificios u ofrendas rituales se consideran como generados por la naturaleza de la pasión. Y cualquier sacrificio emprendido sin respetar las instrucciones de las Escrituras, sin distribuir prasādam [comida votiva y espiritual], sin cantar himnos de Vedas y sin remunerar a los sacerdotes y por encima de todo ello sin Fe, se considera que dichos sacrificios están en la guna de la ignorancia.”[1]

De este modo adquirimos cierta información de los sacrificios que estamos practicando. Si nuestro sacrificio se sitúa en la guna del Bien y place a Dios, si seguimos las prescripciones y las directivas glorificando a Dios y respetando los mandamientos que tratan de tiempo, lugar y circunstancias, hacemos todo ello desinteresadamente.

Por lo tanto, debemos comenzar con el término básico – el sacrificio. Ya que sin saber qué es un sacrificio, ¿cómo llegaremos a concretizar las cualidades del sacrificio? El sacrificio aquí se llama yagya. ¿Qué es sacrificio?

Krishna Priya: Renunciar de algo conscientemente

Tirtha Maharaj: Hacerlo inconscientemente, en esto también hay sacrificio pero talvez lo llamaremos „sacrificio amargo“, ¿verdad? Sí, será algo que no sea tan oportuno para nosotros mismos, ¿no?

Hari Lila: Y más en especial, no lo será para Dios.

Tirtha Maharaj: Correcto.

Yamuna: Dicho sacrificio puede tener alguna forma ritual pero puede tener también una forma oculta, puede ser sacrificio personal.

Tirtha Maharaj: Será como un voto. En general el sacrificio es un acto votivo del que sustraemos algo de su uso mundano y de algún modo, destruyendo este objeto ya sustraído de su uso material o normal, lo dedicamos a Dios.

En este planeta Tierra las cosas aparentemente suelen estar seguras para la gente y de algún u otro modo las recogemos y las sacrificamos dedicándolas a Dios. Es una expresión de la Fe; a veces es expresión de solicitud de excusa o aspiración de llegar a adquirir algo. A veces puede ser un sacrificio por substitución – por ejemplo, en vez de sacrificarnos, inmolamos algún carnero, lo que es muy fácil. El carnero muere y yo sigo en vida – un sacrificio muy práctico, ¿no?

Por lo tanto, al adquirir convicción de sacrificio – que algo debemos ofrecer o sea dicho sencillamente debemos dar o dedicar algo – entonces nos daremos cuenta que el sacrificio no es para la sociedad occidental de Kali-yuga, sociedad consumista y dedicada al gozo. Es que la sociedad consumista si quiere sacrificar algo será en el altar del consumo y no en el altar de Dios. Nos han aprendido desde la tierna infancia de usar y de gozar los bienes de este mundo – sin pagar cualquier precio. Tengo en vista el nivel cósmico, el nivel divino. Ya que en el nivel material tenemos que pagar el precio. Sin embargo se nos olvida pagar el precio en el sentido divino. Por ejemplo, apretamos un botón y se enciende la lamparita. Abrimos el grifo y corre el agua. No siempre pero suelen ocurrir las cosas de este modo. Por lo tanto, aprovechando de estas energías, al final del mes hallaréis un buen sobre en el buzón de correo. Y si se os olvida hacer aquel sacrificio, vendrá el fin del uso de los bienes. Apretáis el botón y no hay luz. Abrís el grifo y no hay agua.

A pesar de todo eso se nos olvida pagar el minúsculo precio de la divinidad que nos sigue proporcionando todas estas energías. Y Krishna no necesita vuestro dinero. Con sólo una minúscula plegaria llegaréis al desquite por Sus bendiciones. Ni siquiera rezar, ofrecer flores o fragancias… ¡No seáis tacaños!

Ya sabéis, el sistema del Universo es infinito y las consecuencias no vendrán inmediatamente. Cuando os olvidéis a ofrecer incienso por la mañana, no habrá comida para vosotros a lo largo del día – no, no será tan directo. Tarde o temprano también llegará a agotarse el desinterés de Dios. Por esta razón debemos aprender a hacer sacrificios.



[1] Bhagavad Gita 17.11-13



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