Sharanagati

Collected words from talks of Swami Tirtha




dragonportrait

(continuación de la conferencia del pasado viernes)

 Nuestro objetivo es hacer de nuestra mente un amigo. La mente debe estar conectada a algo para quedar satisfecha. Siempre que pensamientos, voluntad y sentidos estén conectados al manantial divino, vendrá la paz en nuestra mente. Y para controlar y comprobar si nuestra mente está controlada o no, debemos encararnos a situaciones de desafío. Será muy útil encararnos a situaciones de desafío. En situaciones de desafío y peligro si no acabáis por perder la paz de vuestra mente ello comprueba que el examen ha sido aprobado y el autocontrol también. Podría citar un ejemplo, ¿o tal vez dos? El primero es un cuento y el segundo es una historia real. No sé cuál de los dos resultará más verídico.

Se trata de lo difícil que es el autocontrol. Había una vez un fulano en cuya finca apareció inesperadamente un dragón, un tremendo dragón. El fulano quiso escaparse: „Este dragón va a matarme y comerme. ¿Dónde podré esconderme? ¡Quiero escaparme!” Luego pensó: „ Si llego a esconderme en el cuarto, él entrará quemará la casa y por fin me comerá. Si llego a esconderme en el retablo, igual. ¿Dónde podré refugiarme?” Por fin decidió: “¡Tendré que echarme en el pozo! El dragón no podrá penetrar en el pozo y yo estaré a salvo, además allí hay agua y si él se pone a vomitar fuego en el pozo, podré neutralizarlo con el agua.” El fulano se echó de un salto en el pozo y como sabéis allí hay una soga y un cubo y el fulano se quedó colgado en la soga sin alcanzar el agua. Se dijo: „ ¡Oh, estoy a salvo! Estoy tranquilo. El dragón puede rugir allá afuera, yo estoy a salvo aquí abajo.” Imaginad pues cómo os sentiréis en su lugar, en el pozo húmedo y frío. Al mirar hacia arriba – ¡un dragón! Al mirar hacia abajo ya veréis otro peligro – enorme serpiente negra. Ni siquiera habéis imaginado que en el pozo se esconde una serpiente negra pero ella está allí. ¿Qué es lo que haréis? No podéis bajar puesto que os morderá la serpiente; tampoco podéis subir ya que el dragón os llevará consigo. Estáis entre dos peligros. Sin embargo os sentís a salvo ya que la soga es sólida. Por lo tanto, no sólo vosotros tenéis miedo del dragón, también está asustada una ratita. Una ratita también está tratando de esconderse en el pozo. Igual que vosotros, tratando de refugiarse en el pozo, penetra dentro del mismo modo – por la soga. Pero una rata es una rata en cualquier lugar, enseguida se pone a roer. Mirando hacia abajo: „ ¡Оh, allí está la serpiente!”, mirando hacia arriba ya veis la ratita que está royendo la soga. Os dais cuenta del porvenir – os escaparéis del dragón pero en fin de cuentas llegaréis a ser víctima de la serpiente. Felizmente, existe y ya veis otra dirección – podéis mirar a vuestro derredor. No arriba ni abajo, sino alrededor. En el pozo se esconden también unas abejas. Su miel es tan apetitoso que tendéis las manos, lamiendo un dedo: „Mie-e-e-e-l”, y se acaba todo ya que la rata acaba de roer la soga.  ….

Aún que la vida esté en peligro, resulta muy difícil controlar los sentidos y la mente. Escapando de un peligro de guate malo iréis a guate peor y si existe una mínima oportunidad de gozar – os echáis para aprovecharla. Una persona espiritual debe llegar a controlar sus sentidos y su mente. La vida es peligrosa y existe una sola empresa a la que todos llegaremos a ser clientes – el cementerio.

La otra historia viene del historial de mi Gurumaharaj. Una vez él debía venir aquí, en Sofía. Antes de llegar aquí, se quedó por unos días en el ashram de Budapest. Debía salir dentro de dos días. Con uno de los devotos hermanos se dirigieron al coche. Ya comprendéis, los sucesos ocurren en la situación política de aquel entonces, cuando practicar yoga, predicar y ser adeptos de Hare Krishna, no se veían de buena fe, no eran bienvenidos. Iban pues al coche y vieron que el vehículo estaba abierto y roto. Entonces Gurudev dijo: „Оh, esto no es una broma”. Torcieron a la derecha – para no exponer a peligro al discípulo. Luego de despedir a su discípulo enviándolo a volver en el ashram, Gurudev se encaró a la situación.

En el primer cuento se ve que el autocontrol es muy difícil. La segunda historia comprueba el grado de autocontrol alcanzado por una persona espiritual. Encarado a un peligro real él no se asusta sino toma decisión enseguida y encuentra la solución salvando al discípulo del riesgo y aceptando el golpe sobre s u propia persona.

El control de la mente es de importancia vital, es algo esencial. Incluso en tiempos y situaciones de paz y ni hablar de otros peligros. Es necesario tomar una decisión correcta, la mejor posible.

¿Qué pasará cuando la mente llegue a ser nuestro amigo? Nos lo dirá el verso que sigue: “Para el que haya conquistado el Supersoul /el Súper Alma ya estará adquirida puesto que habrá adquirido la tranquilidad. Para esta persona resultan iguales felicidad o adversidad, bochorno o frío, honra o deshonra”.[1]

Todo ello significa que podéis alcanzar a Dios siempre que lleguéis a controlar la mente. ¿Por qué? Porque ya estáis en posesión de la paz en el alma. Por esta razón debemos comprobar si hemos alcanzado la paz en el alma o no. Cuando aparezca un desafío, podréis evaluar vuestra posición y situación. La paz interior es una señal muy segura de elevación espiritual. El mejor modo para adquirir la paz interior nos está dado: todo es inherente al nombre santo. Paz para los novicios, verdad para los avanzados, éxtasis para la clase superior. Cada uno llegará a lograr en acuerdo con sus capacidades. En el Nombre Divino se encuentra todo, todas las energías divinas están plasmadas en los nombres santos. Paz, felicidad, pureza – son resultados de la conexión con el Supremo. Si aspiráis a ellas, habrá que seguir el consejo – sed conectados. Y esta conexión podemos alcanzarla de un modo muy hermoso, cantando y llamando: “Hare Kṛiṣhṇa, Hare Kṛiṣhṇa, Kṛiṣhṇa Kṛiṣhṇa, Hare Hare, Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare “. Dios en Persona, Su energía amorosa y la felicidad que viene con Ellos en consecuencia, son contenidos en esta mantra.

(Sigue continuación)

 

[1] “Bhagavad Gita”, 6.7



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