Sharanagati

Collected words from talks of Swami Tirtha




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Nos hemos reunido hoy para celebrar todos juntos  la divinidad. Seguiremos leyendo esta bellísima revelación  la  “Bhagavad Gita”. Capítulo dieciséis. Es un capítulo algo difícil de escuchar  ya que describe los posibles errores en la naturaleza y en el comportamiento de los humanos. No solemos escuchar con gusto  algo que se refiera a nuestros fallos y faltas. Sin embargo, sin llegar a comprendernos y a encarar la verdad sobre nosotros mismos, no podremos acercarnos a la realidad superior.

 „O, hijo de   Pṛthā, en este mundo hay dos tipos de seres creados. Unos se llaman divinos y los otros son demoniacos. Te lo  he aclarado  ya hablando detalladamente de las cualidades divinas. Escucha ahora y oye  lo que voy a decirte  Yo de las demoniacas…”[1]

El comienzo  de este verso es muy estricto – dos tipos de seres: unos buenos y otros malos. No hay más que luz y oscuridad. Y vosotros, ¿en qué lado o parte seguís estando  y a qué lado queréis ir o en qué lado queréis permanecer?

Kripadham: Sí, habitualmente solemos querer estancia en el lado donde haya luz.

Tírtha Mahárádzs: Queremos estar en el lado donde haya   luz. Por lo tanto, invertir esfuerzos en ello para llegar a adquirirlo – no estamos tan dispuestos a contribuir. Con tal que aparezca viento propicio para llevarnos a los cielos – tanto mejor. Pero, ¿si también yo tuviera  que obrar duro para ello? …

Queremos seguir un camino que nos lleve con facilidad a la perfección. Un camino fácil, quieto, con paz,  un camino cómodo y directo quieto que nos lleve convenientemente  a la felicidad. ¿Por qué? Porque el agua corre siempre de arriba abajo. La gente siempre aspira a hallar  el camino más fácil. Pero decidme por favor – ¿acaso exista un modo fácil para hacer algo? ¡No! No hay camino directo ni corto, no hay modo más fácil, ni siquiera una vida más conveniente  o cómoda. Frecuentemente pensamos: “Ah, ¡mi vida es tan tediosa, mientras que la tuya te resulta tan fácil!” ¿Y qué opina de ello la otra persona?  “¡No, no, no! Mi vida es más dura que la tuya.  La tuya es muy fácil.”

Con todo ello, ya podéis daros cuenta que la vida de cada uno entre nosotros es…no diría que sea dura pero sí que tiene sus duras pruebas. A pesar de que la hierba en el patio o en el jardín  vecino  os parezca más verde, bueno no lo es. Simplemente habrá que ir a  la puerta  de al lado y mirar vuestro propio jardín. Es   igual de verde. Por lo tanto, conocéis los fallos y defectos de vuestro jardín, sabéis también que en vuestra  hierba  habéis invertido tantos esfuerzos y a pesar de ellos no  ha llegado a mejorar. Y tal vez estéis pensando que el vecino usa un mejor estiércol fertilizante.

No hay pues un camino ni modo  más fácil. Todos  debemos luchar por la adquisición de nuestras metas. Cuando tengáis metas fáciles y baratas, ya llegaréis a adquirirlas con facilidad.  Cuando vuestras metas sean altas y valiosas, deberéis obrar más duro. Al igual que,  como quien dice, cuando os pongáis a vender anillos de oro, mucha gente acudirá por preguntar pero pocos  estarán listos a pagar el precio.  Por lo tanto el que quiera comprar un anillo de oro, deberá pagar el precio.

A veces podéis ver en el mercado gentuza menuda y morena que vende anillos de oro en la esquina de al lado. Por lo tanto, como es oro del Brasil, se vende barato. De modo que podéis adquirir anillos de oro baratos. Sin embargo, cuando aspiremos hallar el tesoro de la vida, debemos ir dando  con el mazo. Debemos poner esfuerzos. Para estar y permanecer en el buen sitio donde haya luz, costará ciertos esfuerzos, serán necesarios ciertos esfuerzos. Deberíamos saber que los esfuerzos humanos nunca sobran.

Necesitamos algo más y ello es la divina  bendición. Así que  cualquier historia tiene dos lados: por una parte vienen nuestros esfuerzos y por otra parte viene el respaldo divino que se nos extiende.

[1] Bhagavad Gita 16.6



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