Sharanagati

Collected words from talks of Swami Tirtha




ябълки и круши

Un secreto de la fe vaishnava consiste en que el nombre y el Nombrado no son diferentes. La filosofía occidental del siglo veinte también ha llegado a este mismo tema de investigaciones. ¿Qué relación existe entre palabras e ideas? ¿Qué relación existe entre palabras y cosas objetivas? ¿Cómo han sido nombradas ciertas cosas y cómo se traslada el sentido, la significación? ¿Acaso sea posible dar un nombre a lo que existe? De este modo a través de la investigación filosófica nos hemos dado cuenta de lo difícil que resulta nombrar algo. Existen diferentes explicaciones sobre el modo de nombrar cosas y personas – es algo parecido a un convenio o acuerdo. Por ejemplo, diciendo “manzana” nos ponemos de acuerdo en llamar o nombrar el tal objeto “una manzana”. A pesar de tener distintos conceptos de los vuestros, convenimos y estamos de acuerdo que dicho objeto llevará el nombre “manzana”, Tal convenio ayuda mucho en la comunicación. Vais al mercado, pedís manzanas y os darán manzanas. Pensad en lo que ocurriría si vuestro concepto es el de manzana y el de la señora que vende tenga en su mente el concepto de pera. Pedís manzanas pero os ofrecen peras.

¡Se armará la gorda!

Las palabras nos ayudan en la comunicación. Por desgracia, en esta esfera material existe un pequeño problema – cada vez que digáis “manzana”, no llegáis a sentir el sabor. No llegáis a llenar la barriga con el nombre. Es medio misterioso, puesto que tenemos en la mente el nombre pero no llegamos a relacionar el nombre con el objeto nombrado. No podéis simplemente dar un mordisco en la palabra “manzana”, Podéis pensar en esta fruta, podéis soñar con ella pero no podréis saborearla ya que en la esfera material objeto y nombre son cosas diferentes. No llegaréis a dar un mordisco en la palabra “manzana”. Este mundo material queda dividido en dualidades y duendes y allí la forma queda diferente del sentido interior.

Como ya acabo de deciros, este problema de filosofía – la diferencia que existe entre el objeto y su nombre – es un problema reciente. Por lo tanto, en la filosofía oriental el problema es tema de discusión desde cientos de milenarios. Se han presentado numerosas teorías que explican el sentido de las palabras. Ciertas teorías tratan de dar la explicación siguiente: el poder que tiene la palabra de trasladar el sentido consigo. Otros afirman que la frase tiene el poder de llevar consigo el mensaje – no sus elementos, sino la construcción mayor posee dicho poder.

Sin embargo, buceando en lo profundo del misterio, digamos en el idioma sánscrito, ya llegaréis a descubrir que hasta las más pequeñas partes de los vocablos, las sílabas, también tienen su sentido. Podemos afirmar pues – se trata de una estructura con numerosas capas, increíble mística. ¿Habéis pensado en ello: resulta interesantísimo que podemos expresar nuestras ideas, que podemos dar nombres a distintos objetos y que la persona enfrente puede comprender al menos una parte de lo que habéis querido decir? ¡Resulta simplemente inverosímil que tenemos la oportunidad de comprender a otras personas! ¡Es algo más allá de la imaginación, es magia!

Por supuesto, en la mayoría de los casos, no llegamos a entendernos unos con otros. Digo “manzana” y vosotros entendéis “¡ah, pera!” Ocurre cuando no llegan a entrar en contacto uno con otro mi área de comunicación con la vuestra. Aparece cierto poco entendimiento cuando las áreas lleguen a superponerse. Cuanto más estrecha sea la conexión, tanto más correcta será la comprensión ya que resultarán conectadas mayores partes de las áreas. ¿Acaso pueda existir superposición completa de las áreas? ¿Qué pensáis? Tratad de expresar vuestras ideas.

Krishna Priya: Es posible.

Alguien: Entre discípulo y gurú.

Paramananda: Cuando llegues a expresar las ideas del otro.

Tirtha Maharaj: ¡O, estáis de humor mágico por la mañana! Esto significa que primero debemos aprender a leer ideas, escanear el cerebro y solo entonces podremos expresar ideas. ¿Otras opiniones?

Alguien otro: Yo no puedo imaginar que pueda existir superposición completa.

 Yashoda: Radhe-Shyam.

Tirtha Maharaj: Creo que estamos en compañía de idealistas. Ya que vosotros afirmáis: “¡Sí, existe! ¡Entre gurú y discípulo! ¡Podemos llegar a leer en las mentes de otras personas!” Habéis mencionado incluso a Radhe-Shyam – ¡Dios mío! ¡Muy alto! Hay por lo tanto una actitud realista: “¡No existe tal cosa!” Tengo que apoyar tal actitud. Sin embargo, ya habéis mencionado – ello puede ser posible en caso de una relación muy especial, como la que existe entre guru-shishya, entonces sí, es posible llegar a leer en la mente – sí, estoy de acuerdo. A pesar de ello yo afirmo que excepto en casos muy especiales y únicos, no puede existir superposición completa. ¿Por qué? Tengo un argumento para apoyar mi punto de vista. Porque somos seres humanos únicos, almas únicas. Ello significa que cada uno es inconfundible, es único y solo en el universo, no hay segundo. Ello significa también que tenéis vuestro punto de vista, un punto de vista individual. Todos tenemos nuestra posición individual, nuestro propio punto de vista sobre el mundo. No existe superposición completa. Ya que somos chispas espirituales de conciencia, ¡esto significa personalidad! Puesto que somos personalidades únicas, por esta razón tenemos nuestra visión única, nuestra única comprensión, nuestra única opinión. Y por supuesto en las relaciones afectuosas, en las relaciones espirituales estas áreas van acercándose mucho. A veces la relación entre seres humanos resulta tan intensa que ellos llegan a entenderse sin palabras. A veces me ocurre pensar en un bhakta y recibir enseguida un mensaje de él por SMS. O también ocurre que el maestro espiritual esté meditando sobre uno de sus discípulos y al día siguiente el discípulo llama a su maestro diciendo: “Gurudev, he soñado contigo, ¿acaso me necesitas?” Una relación muy intensa tal vez sea posible que sí, exista. Pero en cuanto a entendimiento completo… Lo dudo.

(Sigue continuación)



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