Sharanagati

Collected words from talks of Swami Tirtha




nimai-eating-sachimatas-offerings

Seguiremos leyendo de la escritura Chaitanya Charitamrita, la biografía de nuestro Mahaprabhu:

“El año anterior, Jagadananda Pandita, siguiendo las órdenes de Dios, había vuelto a la ciudad Nadia Para ver a Sachimata.” (la madre de Chaitanya Mahaprabhu). Luego de haber llegado, ofreció sus plegarias en sus pies de loto y después hizo ofrenda de tela para vestido y de

 prasadam en honor al Dios Jagannatha. Brindó asimismo la expresión de obediencia a Sachimata en nombre del Dios y humildes plegarias destinadas a Ella por el Dios. La llegada de Jagadananda regocijó a la madre Sachi. Días y noches ella estaba escuchando lo que se decía del Dios Chaitanya Mahaprabhu. Dijo Jagadananda Pandita: “Mi querida madre, a veces el Dios viene aquí y come la comida de ofrenda. Luego de haber comido el Dios dice Hoy Madre me ha dado a comer para saciarme. Vengo y tomo la comida que Madre me ofrece pero Ella no llega a comprender que yo la tomo en directo. Cree que es un sueño.” Sachimata dice: “Desearía que Nimai se comiera todas las buenas verduras. Es mi deseo, mi voto. A veces creo que Nimai se las ha comido pero luego me digo que aquello no ha sido más que un seño.” Así seguían conversando toda la noche Jagadananda Pandita y Madre Sachi, hablando de la felicidad que sentía Sri Chaitanya Mahaprabhu. Jagadananda Pandita ha llegado a citarse con todos los devotos en Nadia. Ellos se sentían muy felices de que Él estaba entre ellos. Después Jagadananda Pandita fue a visitar a Advaita Ācharya que, a su vez también se sentía feliz de recibirlo. Vasudeva Datta y Murari Gupta estaban tan contentos de ver a Jagadananda Pandita que quisieron guardarlo en sus casas y no dejarlo que se fuera. Estuvieron escuchando las narraciones confidenciales relacionadas con Sri Chaitanya Mahaprabhu, narraciones que venían de la boca de Jagadananda Pandita y olvidaron a sus propias personas sumergidos en esa inmensa felicidad que los envolvía por haber oído y aprendido algo más de su Dios. De igual modo siempre que Jagadananda Pandita iba a visitar la casa de un devoto, aquel devoto olvidaba inmediatamente su propia persona sumergido en su felicidad. ¡Gloria eterna a Jagadananda Pandita! Ha sido tan favorecido por Sri Chaitanya Mahaprabhu que cada persona que lo encontraba pensaba: “Ahora he llegado a asociarme directamente con el mismo Sri Chaitanya Mahaprabhu .”[1]

Bueno, parece que no ocurre nada de especial en Nadia. Un fulano que viene desde muy lejos visita a una madre. El visitante es Jagadananda; ¿qué significa su nombre? Felicidad para el Universo entero. Y la madre es una fulana abandonada puesto que se ha ido su hijo. Es la suerte de todas las madres. Sus hijos deben irse. Y las madres deben quedarse en sus casas con corazones rotos. ¿Qué hacer? La Madre Sachi también se sintió devastada porque su hijo se había ido, puesto que los pensamientos de las madres siguen este mismo camino, ¿no? Una madre siempre quiere seguir cuidando a sus hijos a lo largo de su vida. A veces lo hace cocinando, otras veces – remendando medias y calcetines. Es la naturaleza de las madres – siempre deben prestar cuidados y atenciones. Entre tanto el hijo habrá llegado a ser rey – no importa. Ellas seguirán preguntando: “¿Has desayunado ya?” Podemos preguntar si la conducta o la visión de la madre en este caso es o no es algo desviado. Sí que es algo desviado, desviado por el amor. En sus hijos ya crecidos las madres siguen viendo el niño de antaño.

También tuvo que pasar por esta experiencia la Madre Sachi cuando se había ido su hijo. No lo hizo para llegar a ser rey, tampoco para establecer su propia familia, sino para abandonar la casa materna para siempre. ¿Por qué? Porque Mahaprabhu había decidido de aceptar a sannyasi. Sannyasi significa no regresar nunca. Habiendo abandonado un sitio ya no debéis volver allí. Existen ciertas reglas específicas en el Orden de sannyasi. Por ejemplo un sannyasi no debe volver a su sitio de origen por lo menos durante cinco años. Si es una aldea – tres días, si es una ciudad – cinco días. Oh, un momento…Creo que es un error, ya que los cinco días ya pasaron. Y otras muchas reglas. El Orden de sannyas tiene prescripciones bastante severas. Como ya habéis oído, una de las órdenes es que ni siquiera hay que oír el nombre de una mujer. No es un orden para movimientos de feministas puesto que las damas se sentirán ultrajadas por el hecho que un sannyasi ni siquiera debe oír sus nombres. ¿Y por qué? Las mujeres ordinarias quedan prohibidas; sin embargo se recomienda a los sannyas escuchar los nombres de ciertas damas especiales. Se afirma que sin la bendición de Radharani no habrá sannyasi. Vais a estar en gran desventura si no escucháis el nombre de Shrimati Radharani. Un esposo debe abrazar a su esposa. ¿Por qué? Es que los venideros sannyasi también quieren venir a este mundo. Entonces, ¿a quién debe abrazar un sannyasi? No debe abrazar a una mujer. Claro está, tampoco debe abrazar a un hombre. ¿Qué o a quién se puede abrazar? Un sannyasi debe abrazar el principio femenino – la ternura, las atenciones y los cuidados, las cualidades maternas que se manifiestan en Sachi Mata. A pesar de que un sannyasi debe ser asceta muy estricto, a veces debe abrazar y aplicar los principios femeninos. En realidad, el objetivo que se propone un sannyasi no es negarse del mundo, puesto que éste es un objetivo negativo, sino que se debe adquirir la gracia suprema, un sannyasi debe llegar a ser un servidor afectuoso, un compañero afectuoso de la suprema Pareja Divina. Será imposible adquirirlo sin la ayuda del principio femenino.

Krishna se parece a una enorme sierra, vosotros estáis viviendo en el llano y Shrimati Radharani es el río que va bajando desde la Sierra, el río que viene trayendo el néctar. Subir al pico de la Sierra resultará imposible sin seguir la corriente del río. Y las olas de este río traerán consigo todos los tesoros de la Sierra.

(Sigue continuación) 

[1] Chaitanya Charitamrita, Antya Lila, 12. 86-101



Leave a Reply